El día que no puedas sostener tu mentira,
el día que el boomerang vuelva
desde donde fue lanzado,
sabrás lo que es caer en desgracia,
lo que es tocar fondo,
lo que es no encontrar el camino a casa.
Porque habrá un tiempo
en que caigan las caretas
y los argumentos ya no sirvan.
Habrá un tiempo
en que despiertes en un lugar extraño
que hasta ayer te era familiar.
Porque habrá un tiempo
en que en ningún espejo
reconozcas tu rostro;
en que, ningún objeto que toques,
te identifique;
en que no te reconozcas
en ningún aroma
de lo que hasta ayer fue tu hogar.
Porque, simplemente,
te habrás dado cuenta
de lo ficticio de tu vida
hasta antes de tu despertar.
martes, 10 de noviembre de 2009
LO QUE QUEMA
Herida que aún quema cuyo dolor ha de cesar un día.
Cicatriz que quedará como testimonio de lo que ya no debo ni quiero conceder.
Palabras que cortaron mi piel como hierro caliente en plena yerra.
Silencios de hielo ártico que laceraron sin piedad; sembrando la duda, la pregunta que nunca tuvo respuesta.
Miradas de soslayo que nunca supe si acusaban o escudriñaban tratando de encontrar en mí la peca que jamás existió.
Supiste cultivar la sospecha en mí, que jamás fue desmentida, haciendo vanos intentos por retorcer la verdad para ocultar la verdad misma.
Y, a pesar de todo, no pudiste atravesar tan indeleble y, a la vez, tan dura pared que te mostraba la realidad e ibas haciendo más fuerte a la muralla que hoy te golpea; rompiendo la estrategia de tu propia culpa endilgada en ser que tanto te amó.
La conciencia es implacable. La verdadera esencia pide a gritos la verdad que se oculta tras tan vil accionar.
Creer. Se puede creer en cualquier argumento; mas cuando éstos son falsos...tarde o temprano la verdad arrasa con toda su fuerza, y el vacío que dejó lo inconsistente hace su labor.
Será tu labor, entonces, volver a las fuentes...a vos mismo.
Cicatriz que quedará como testimonio de lo que ya no debo ni quiero conceder.
Palabras que cortaron mi piel como hierro caliente en plena yerra.
Silencios de hielo ártico que laceraron sin piedad; sembrando la duda, la pregunta que nunca tuvo respuesta.
Miradas de soslayo que nunca supe si acusaban o escudriñaban tratando de encontrar en mí la peca que jamás existió.
Supiste cultivar la sospecha en mí, que jamás fue desmentida, haciendo vanos intentos por retorcer la verdad para ocultar la verdad misma.
Y, a pesar de todo, no pudiste atravesar tan indeleble y, a la vez, tan dura pared que te mostraba la realidad e ibas haciendo más fuerte a la muralla que hoy te golpea; rompiendo la estrategia de tu propia culpa endilgada en ser que tanto te amó.
La conciencia es implacable. La verdadera esencia pide a gritos la verdad que se oculta tras tan vil accionar.
Creer. Se puede creer en cualquier argumento; mas cuando éstos son falsos...tarde o temprano la verdad arrasa con toda su fuerza, y el vacío que dejó lo inconsistente hace su labor.
Será tu labor, entonces, volver a las fuentes...a vos mismo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

