jueves, 8 de octubre de 2009

A LA DERIVA

Flotaba esa rosa en las mansas y transparentes aguas del estanque; como buscando la orilla que le trajera un recuerdo dejado en el olvido.
Temerosa avanzaba... cual nave fenicia en busca de puerto alguno donde poder anclar. Por momentos, una ondonada de dudas balanceaba su sutil cuerpo; y unas finas gotas de lluvia repicaban a su alrededor comenzando a cambiar su caprichoso rumbo.
Y la rosa se preguntaba: ¿Cuál es mi destino, cuál el camino?. ¿Cuál es la orilla blanca, cuál la orilla negra?...¿En cuál de ellas encontraré el recuerdo que me arrebató el olvido?

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